Mucho se ha reflexionado sobre el papel asumido por distintos agentes internacionales —la ONU, la OTAN, la Unión Europea, Alemania, Rusia o Estados Unidos— en relación con el conflicto de Kosova. Pero apenas se ha prestado atención a la textura del conflicto en sí mismo. En la perspectiva que se revela tras el lema general de tantas manifestaciones —“Ni OTAN ni Milosevic”—, este breve texto se propone dar respuesta a los principales interrogantes vinculados con el despliegue del conflicto de Kosova.