El presente texto pretende, en primer lugar, aportar una serie de perspectivas que ayuden a situar la educación para la paz en el contexto de la vigente reforma educativa (1995), con el objetivo de valorar el significado y las implicaciones que tiene la introducción de un proceso transversal, como el propuesto desde la paz y la solidaridad, para la práctica docente; en segundo lugar, ofrece un conjunto de sugerencias didácticas que permitan traducir los enfoques de la educación para la paz a los diversos espacios educativos propuestos por la LOGSE. Esta doble finalidad se desarrolla a lo largo de varios epígrafes, de acuerdo con el siguiente argumento: después de describir los nuevos desafíos históricos que aparecen tras la encrucijada del final de la guerra fría, se esboza una definición de educación para la paz que responda a los signos de los tiempos, complejos y críticos, en que nos situamos. La incorporación al aparato de la LOGSE como tema transversal obliga a describir, a continuación, de qué forma organizar una propuesta curricular de educación para la paz que tenga por ejes temáticos y metodológicos los conflictos, sus causas, manifestaciones y consecuencias. Después, el autor plantea posibles adaptaciones de esta didáctica de conflicto a la realidad del aula, utilizando algunos ejemplos y modelos procedentes de la enseñanza-aprendizaje de las Ciencias Sociales en el marco de la Educación Secundaria Obligatoria, aunque dichos ejemplos pueden trasladarse con relativa facilidad a otras áreas curriculares o etapas; incluso al ámbito de la educación no formal. Finalmente, se aportan algunas orientaciones bibliográficas introducidas que, sumadas a las citadas en las notas, permiten fundamentar el trabajo de llevar a la práctica cotidiana las propuestas realizadas.