Dirección científica: Martín Alonso (profesor de Filosofía del IES de Los Corrales de Buelna, Cantabria, y miembro del Área de paz y derechos humanos de Bakeaz).
Objetivo. Todo cese de la actividad de ETA viene acompañado de la consiguiente ola de optimismo. Y, acaso como parte de ese sentir, se ha encontrado en la acción de los grupos pacifistas una de las variables determinantes para el esperado desenlace. Ahora bien, la hipótesis de la fuerza del pacifismo presenta un flanco vulnerable, porque no cabe considerar decisivo un factor para explicar el fin de un fenómeno e ignorarlo cuando resurge o persiste. Este desajuste aconseja proceder a un examen de los discursos desde los que se deslegitima la violencia. La «hoja de ruta» presentada por el lehendakari en septiembre del 2007 es un buen pretexto. La definición de la situación contenida en el discurso es compartida por sectores amplios de los movimientos sociales. En este estudio se plantea la hipótesis de que, en tanto en cuanto existe una gramática profunda común al continuo nacionalista —y algunos segmentos formalmente no nacionalistas— en su vertiente política y social, y que este complejo político-social es hegemónico en el País Vasco, la violencia política contará con una reserva de legitimidad que le permitirá sobrevivir pese a su carácter inhumano y anacrónico. En la medida en que «conflicto» y «violencia» se articulan sobre una base identitaria caracterizada en términos excluyentes, la definición étnica de la situación proporciona un colchón de seguridad a los partidarios de la política de las armas.
Resultado. El estudio inicial resultante de este grupo de reflexión ha sido publicado en el número 80 de la colección Cuadernos Bakeaz con el título ¿Sifones o vasos comunicantes? La problemática empresa de negar legitimidad a la violencia desde la aserción del «conflicto» vasco.